Hormigas

Ilustración: Lucas Galván (@lucasgalvan_art)

Hace un calor
pegajoso
húmedo
mosquitos
grillos de fondo
pastos altos
la noche pesa como
trapo mojado y yo
no tengo respiro

Afuera hay birra
caliente como
el agua del río
que no da tregua

Afuera hay luna
y el manto blanco
es un bálsamo
ilusorio de frescura

Afuera hay hormigas
que van en fila
dando la vuelta
a tu carpa

Estoy esperando
que alguna apunte
hacia el interior
para tener que salvarte
de un ataque inminente
para tener que abrir
el único cierre
que tengo permitido

El sonido
de tu respiración que no escucho
me llega con igual fuerza
que las voces de nuestras amigas
en la otra carpa
y yo sola
en el limbo asfixiante
del afuera

Abrime

Despertate de calor
y abrime

Despertate de sed
y abrime

No me dejes
al rocío febril
siguiendo hormigas

Eurídice

Quiero escribir un poema
solo para decir
que me tenés cansada

Que el brillo de tus ojos
se parece menos
a un fogón que abriga
y se quiere cerca
para avivar con maderas
recogidas con empeño
y más a un incendio
que no deja cuerpos
ni cuadros
ni cartas,
ni la misma casa
quemada hasta el piso
queda en pie

Este poema no tiene,
no esperes, un giro,
un final inesperado,
un verso que te redima
porque si tus ojos
arden, los míos
no guardan
ni una sola
palabra
de amor

Me sostenés la mirada
descarada y sinvergüenza,
si supieras
que atrás del humo
te asoma el miedo
y que no hay fuego
que te salve
de la soledad

Es fácil escupirme
llamaradas en la cara,
gritarme “culpa”
y nombrarme “demonio”
para rajar la tierra
y que descienda
con vos a tu infierno

Pero si tus ojos
buscan sacrificio
los míos no tienen
más que calma

Tantas veces fui Orfeo
que memoricé el camino
y aprendí a la fuerza
Los mitos son ciertos:
cuando llegue a la superficie
y me dé la vuelta
al final Eurídice
no se salva

Devoción

Te estiro la pierna
hacia mí y empiezo
besándote el talón
como si fueras Aquiles
y solo ahí estuviera
tu debilidad

Cuando cerrás los ojos
dejás de intentar
adivinarme y me liberás
de tu atención
en cada movimiento
que insinúo

Y yo misma
me libero
de tener que saber
cómo seguir,
me abandono
al instante único

Cuando me doy cuenta
llegué a tus rodillas
y de cada centímetro
soy devota,
compenso las veces
que las pasé por alto

Los muslos ya son
una tierra extensa
y me desboco
como una yegua
que quiere pisar
cada monte

El tiempo
reanuda
cada vez
que me separo
de tu piel
para dar
una bocanada
y volver
a hundirme

Te miro para saber
si querés que pare
y justo me mirás
para ver si sigo
y ese roce
de intenciones
es el viento
que prende fuego
a la yesca

El lenguaje lineal

Ilustración: Lucas Galván (@lucasgalvan_art)

Ella me dice una cosa
pienso en tres para responderle
elijo la primera, hablo
su cara se atolondra
como si se le hubieran ocurrido
tres cosas para decirme
y tuviera que elegir solo una
porque el lenguaje es lineal
lo que en general no me importa
pero con ella quisiera
que la lengua fuera tridimensional
para poder presentarle
mis tres conceptos juntos
uno
arriba
del otro
y sería una idea al cubo
ella me respondería entonces
con otras tres al cubo
y charlaríamos visualmente
en una red conceptual

Un día, mientras reíamos
de nuestra incapacidad de mantener
una conversación coherente,
se lo confesé
Le conté que ella me daba ganas
de que el lenguaje fuera tridimensional
Con una carcajada dijo
que no tenía sentido
complicarnos así,
que mejor habláramos
por telepatía

División de bienes

El auto, la mitad
La casa no era nuestra
La bicicleta es tuya
Los muebles, míos
El perro, tuyo
porque me insististe
en rescatarlo
y ahora quisiera
haberlo hecho yo
Las plantas nunca
las regaste, mías
Los vinos, tuyos
los elegiste
uno por uno
para ver si me convencías
de dejar la birra
De la cocina,
el olor a comida, tuyo
el olor a perfume, mío
De la pieza,
las escenas de sexo,
la mitad,
las escenas de celos,
la mitad
Del balcón,
la cama paraguaya,
mía,
la vez que casi tiro
al vacío una maceta,
tuya
El ruido de los perros
a la noche, mío
El ruido de los autos
en la calle, tuyo
Del baño,
las duchas juntas,
la mitad,
las dudas juntas,
la mitad
Exijo la vez
que colgaste globos
hasta en el techo
y te doy
antes que pidas
nuestro primer beso
Quiero el kayak
y la parrilla
Pero llevate,
por favor, llevate
todas las acampadas
en la isla
y las canciones
con amigos

Dejame la guitarra
nomás

Vos, llevate

A mí
hace rato
que me dejaste

Canto al albañil

Ilustración y canción: El Fogón (@el_fogon.ok)
Escuchala acá

Mucho se ha cantado
al campesino
al trabajador
de fábrica
al gaucho
y al maestro
Poco se ha cantado
al albañil

Al obrero
de la ciudad
Al obrero
del cemento
con ropa
de arena
y ojos
de cal

Niño albañil
que curtís
tus costumbres
con los adultos
la espalda
con carretillas
las manos
con ladrillos

Viejo albañil
que cuidás
la obra
por la noche
Custodiás
el reino
de andamios
como tuyo

Hombre albañil
no vuelvas tarde
Pocas horas te separan
de la próxima jornada
Acostate
con todo puesto
así robás
minutos de sueño

Hombre albañil
no vuelvas tarde
Una mujer
y cinco hijos
en el rancho esperan
con hambre acumulada
escuchar el ruido
de tu bicicleta
oxidada

Portuario

En los puertos de la ciudad
revivo y muero
soy solo un jornalero
que la espalda regala
aunque ya esté cansada
a cualquier autoridad

Quién me va a enseñar
cómo hacerme valer
yo solo me eduqué
y a mí nadie me engaña
el que trate mala saña
es lo que se va a llevar

Cajas van y vienen
yo nunca pregunto
sé que cuanto más urgo
menos me gusta lo que veo
así que miro al cielo
porque es lo que me conviene

Si yo ignoro, señora
no es de bruto ni perdido
pero el famoso despido
es lo primero que viene
a la boca de los jefes
cuando llega la hora

Entre los barcos que encallan
aparece alguna alegría
que disipa las penas sombrías
de mi labor tedioso,
algún corazón candoroso
que la espera desamarra

Así pasan mis días
entre cajas y faenas
las ganas me desvelan
y no pierdo esperanzas
de escaparme en un barco
cual polizonte polaco
a buscar aventuranzas
y morir a la deriva