Eurídice

Quiero escribir un poema
solo para decir
que me tenés cansada

Que el brillo de tus ojos
se parece menos
a un fogón que abriga
y se quiere cerca
para avivar con maderas
recogidas con empeño
y más a un incendio
que no deja cuerpos
ni cuadros
ni cartas,
ni la misma casa
quemada hasta el piso
queda en pie

Este poema no tiene,
no esperes, un giro,
un final inesperado,
un verso que te redima
porque si tus ojos
arden, los míos
no guardan
ni una sola
palabra
de amor

Me sostenés la mirada
descarada y sinvergüenza,
si supieras
que atrás del humo
te asoma el miedo
y que no hay fuego
que te salve
de la soledad

Es fácil escupirme
llamaradas en la cara,
gritarme “culpa”
y nombrarme “demonio”
para rajar la tierra
y que descienda
con vos a tu infierno

Pero si tus ojos
buscan sacrificio
los míos no tienen
más que calma

Tantas veces fui Orfeo
que memoricé el camino
y aprendí a la fuerza
Los mitos son ciertos:
cuando llegue a la superficie
y me dé la vuelta
al final Eurídice
no se salva

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